«EL AGUA DE VALENCIA»
Lope de Vega, desterrado de la corte, llega a Valencia en busca de refugio. Lope viene huyendo de Madrid, pero esa capital no es la esplendorosa capital que conocemos hoy, sino una villa que comienza a ser ciudad. Sin embargo, Valencia, capital cultural y económica de la Corona de Aragón se mostrará a los ojos de Lope como una metrópoli multicultural con moriscos, judíos, italianos, franceses, alemanes y griegos poblando sus calles. Una ciudad llena de cultura, de vida y, sobre todo, de dramaturgos.
Tárrega, Aguilar, Turia, Boil y especialmente, Guillem de Castro, un joven de veinte años con el que trazará una gran amistad. En sus andanzas, pendencias y tribulaciones, Lope y Guillem conocen a Constança de Perellós, esposa del noble, poeta y dramaturgo Bernat Catalá de Valeriola y entre los tres establecen un triángulo amoroso y literario que compromete sus vidas y su honor.
Vida y literatura se entrecruzan para demostrar que la ficción, en muchas ocasiones, está muy pegada a la realidad.
En el recién inaugurado verano de 1590, en una luminosa Valencia inundada de justas poéticas, poblada de escritores, estudiantes, damas y criadas, y asediada por piratas, Lope está a punto de estrenar su última obra El agua de Valencia (hoy perdida) el día 23 de junio, víspera de San Juan. El estreno debería haber sido el perfecto final de su destierro, antes de volver a Madrid. En medio de las celebraciones, mientras arden las hogueras en la playa, un suceso grave desemboca en la precipitada partida de Lope, quien nunca verá estrenar su obra en el Corral de la Olivera.
